DECÁLOGO DEL ESPECIALISTA

1 - El Especialista, cuando esté totalmente preparado en su primera posición, actuará en el momento en el que escuche la palabra "ACCIÓN".
2 - El Especialista se esforzará para conseguir que los Efectos Especiales que actúan sobre él, luzcan como es debido.
3 - El Especialista nunca realizará un trabajo para el que no esté preparado.
4 - El Especialista no realizará una acción por pequeña que sea, sin haber realizado los correspondientes ejercicios de calentamiento.
5 - El Especialista aceptará el miedo como parte de su profesión y estará preparado para que éste no se transforme en pánico.
6 - El Especialista no necesita conocer todas y cada una de las disciplinas deportivas que existen, pero estará preparado para aprender rápidamente lo que necesite de cada una de ellas.
7 - El valor del Especialista será refelexivo y nacerá de su preparación y dominio del miedo.
8 - El Especialista debe esteblecer periódicamente objetivos de seguridad basados en el principio de mejora contínua.
9 - El Especialista velará por la seguridad de sus compañeros.
10 - El Especialista es, en último caso, el principal garante de su propia seguridad.

Ryan Gosling y Emily Blunt en ‘El Especialista’- Ángel Plana
Escuela de Especialistas Angel Plana, la escuela más importante de España y la primera que se fundó. Preparamos a los mejores especialistas de cine y dobles de acción.
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Ryan Gosling y Emily Blunt en ‘El Especialista’

Ryan Gosling y Emily Blunt, en Berlín.
Ryan Gosling y Emily Blunt, en Berlín.

El especialista, de David Leitch, les convierte en pareja. Se cuenta la historia de una directora de cine y de un doble de cine (o, mejor, especialista, como dice el título) y se cuenta durante el rodaje de una película de acción en el que el drama duele en el más literal de los sentidos. Por cada bofetada, caída o simple trompazo, una muy dolorosa carcajada. Se diría que todo encaja. Primero salvaron el cine y ahora se salvan los dos (o, mejor, sus personajes) gracias al cine. Cine dentro del cine, cine que devora cine.

P. El especialista parece por momentos un alegato contra la Inteligencia Artificial y contra los efectos digitales de los últimos años…

Emily Blunt. Sin duda, algo de eso hay. La intención de la película es hacer que el cine se sienta como algo muy personal y a la vez como algo muy tangible. Muchas de nuestras experiencias en un plató están en El especialista y no ocultamos que la cinta quiere ser una carta de amor a los dobles de acción, unos tipos con una habilidades increíbles y únicas que, a fecha de hoy, un ordenador es incapaz de reproducir. Chris O’Hara, el coordinador y diseñador de las acrobacias, es un hombre de la vieja escuela. Nadie está en contra de los avances tecnológicos, pero está claro que no pueden despojar a una película de su humanidad. Por lo demás, nuestro objetivo no era denunciar nada sino hacer algo muy divertido. Nosotros, desde luego, nos hemos divertido.

Ryan Gosling. Me atrevería a decir que ésta es una película que un algoritmo nunca podría hacer. De hecho, hemos llegado a un momento en que el cine se tiene que plantear hacer cosas que jamás haría un algoritmo. De algún modo, considero que esta película es la más personal de mi carrera puesto que está inspirada en 20 o 30 años de experiencias compartidas con toda la gente que he conocido por el camino. Tiene algo de la sangre, el sudor y las lágrimas derramadas todo este tiempo. Todo está hecho a mano, diría.

P. En varias ocasiones se ha manifestado a favor de incluir el diseño de acción como una categorías más de los Oscar. ¿No es ya bastante larga la ceremonia?

R.G. Es una locura que no sea así. Piense en Asalto y robo de un tren [Edwin S Porter, 1903], la primera película de acción del cine. Ahí ya había especialistas.

E.B. Un especialista arriesga literalmente la vida y no puede ser que viva en las sombras…

R.G. Hay dobles desde el nacimiento del cine ¿por qué no existe una categoría en los Oscar para ellos como hay para decoradores o maquilladores? No solo es una cuestión de técnica, es un auténtico arte que exige un planteamiento y un diseño. Muchas de las escenas más memorables de la historia del cine que consideramos icónicas son obra suya…

E.B. En esta película Logan Holladay ha batido el récord de vueltas de campana de un coche. Para conseguirlo fueron semanas y semanas de preparación donde interviene la ingeniería, la física y un valor descomunal. Y todo ello para transmitir al espectador una sensación de asombro completamente real. Eso lo podría haber hecho un ordenador en segundos, pero el resultado hubiera sido otro infinitamente peor. Es hora de reconocer su trabajo.

P. Esta es oficialmente para los dos su primera película después del fenómeno Barbenheimer. ¿Tienen consciencia de haber cambiado, además de la conversación de millones de personas, quizá hasta la historia del cine? Y no me refiero a solamente la taquilla, el propio concepto de cine popular o blockbuster es ya otro…

R.G. Lo único que puedo decir es que lo que ocurrió nos sorprendió a todos. No había un plan. No solo fue que la gente volviera a las salas de cine, sino que lo hicieron de la mano de dos películas tan diferentes a todo como Barbie y Oppenheimer. Es muy complicado ahora mismo ir al cine. Una película tiene que ser algo que te convenza a pagar a una niñera para salir de casa en primer lugar. Tiene que tener un poco de todo: tiene que ser divertida, dramática, original, nostálgica en determinados aspectos y subversiva en otros. Y luego hay otra cuestión a tener en cuenta. Ahora todos los espectadores somos un poco cineastas. Esto es un fenómeno nuevo en la historia. Vivimos un tiempo en el que todo el mundo crea sus propios contenidos con una habilidad increíble. Es decir, el espectador sabe perfectamente cómo está hecha la salchicha. Todo eso hace que sea muy complicado, más que nunca, acertar.

E.B. Sí, y además son muy exigentes con el resultado. Basta ver la cantidad de veces que algunos son capaces de repetir un selfi. Son más concienzudos que cualquier actor. Pero, ya en serio, la propia forma en la que nos movemos y nos comunicamos con las redes sociales hace que todo sea mucho más previsible que antes. Nuestras vidas están más estructuradas que nunca y nadie quiere salirse del patrón establecido. Por eso tuvo tanto mérito lo que pasó con Barbenheimer Oppenbarbie. De repente, las dos película cumplieron un deseo del público de forma inesperada. La gente fue seducida por algo que no había experimentado nunca antes. Es un auténtico gozo formar parte de una película que capturó su momento y creó una conversación completamente nueva. Cuando me propusieron una película de tres horas sobre un físico, pensé si estaban locos. Y mira ahora. A veces bromeamos y decimos que Barbenheimer no es más que una gran estrategia de marketing para la promoción de El especialista. Definitivamente, no hay algoritmo para lo que pasó.

Fotograma de 'El especialista'.
Fotograma de ‘El especialista’.

P. Me pregunto si uno de los cambios no es el fin del blockbuster como película de superhéroes. Miro sus filmografías respectivas y ninguno ha hecho una película de superhéroes. El especialista parece, de hecho, una refutación de toda la era Marvel.

E.B. Bueno, Mary Poppins era un poco una superheroína. Era mágica y lo arreglaba todo.

R.G. No, no tengo nada en contra de los superhéroes en absoluto. Y no quisiera que esta película fuera considerada como una respuesta a los superhéroes. Entiendo el sentido de la pregunta y de la conversación porque sí, admitámoslo, ha habido muchas películas de superhéroes. Pero no hay algo así como una oposición. Recuerdo que cuando rodé Cruce de caminos en 2012, el mismo especialista que me doblaba en las escenas de moto, Rick Miller, era el que hacía lo mismo en Batman, en El caballero oscuro. Los dobles de acción tienen mucho de superhéroes y las películas de superhéroes serían imposibles sin ellos.

P. En El especialista, el protagonista envidia a su doble, ¿eso pasa?

R.G. Con cada uno es diferente. No se puede generalizar. Lo que sí puedo decir es que la comunidad de dobles es un grupo muy especial de personas. Son unos tipos completamente desinteresados que nunca quieren ser el centro de atención. En este sentido son lo contrario a los actores. Nos apoyan siempre y todo su empeño es que nosotros salgamos lo mejor posible.

P. ¿Por qué, de repente, se hacen tantas películas sobre el cine? Se diría que el cine vive un proceso de repensarse, de volver a encontrar su sitio…

R.G. Es un poco por lo que decía antes. Ahora todos somos cineastas. Por eso, me resulta especialmente interesante incorporar a la propia película las secuencias que antes considerábamos partes del making of o las escenas entre bastidores…

E.B. De repente, el proceso de hacer una película se ha convertido en parte del interés de la película. El secreto de las películas es ahora más compartido que nunca.

P. Le pregunto a Ryan, pero me interesa saber su opinión Emily. ¿Por qué lloran tanto los héroes hombres ahora?

R.G. La realidad es así. Está más cerca de la realidad. ¿Estamos acaso diciendo que los hombres lloran ahora más que antes? No lo creo. Quizá antes lo hicieran más en privado, pero no creo. El error es considerarlo extraño. Si un hombre llora no se muestra vulnerable, simplemente es realista… Las personas, todas, lloramos. En el proceso de escritura de la película, el director y yo mismo nos dimos cuenta de que todo lo que hacía el protagonista acababa en dolor. Si te atropella un coche, duele; si te tiran por una ventana, duele; si te prenden fuego, duele… Podíamos fingir que no le dolía nada, pero no. Así que decidimos mostrar ese dolor. Pero no por nada, sino para que realmente pareciera de verdad. No le quita mérito que se queje o llore, al revés, hace que todo resulte más profundo.

E.B. A nadie le importa ni le interesa una película de acción en la que el héroe tiene todas las respuestas. Esa es parte de la gracia, ver y notar el sufrimiento de alguien para salir a flote. Ese es el único modo de identificarte con el protagonista.

P. Sí, pero el protagonista llora al escuchar una canción de Taylor Swift…

R.G. No sé cuántos guiones de acción habré leído en los que la cámara recorre todas las cicatrices del cuerpo del protagonista. Su cuerpo cuenta una historia a través de su rostro atormentado… Basta. Es más interesante un hombre que llora con una canción de Taylor Swift que otro que enseña sus cicatrices.

E.B. Sí, cuando lees ese tipo de cosas, estás fuera, te pones a pensar en otra cosa.

P. ¿Compartieron juntos el dolor de perder el Oscar en la pasada ceremonia?

R.G. Estaba fuera de nuestro alcance.

E.B. A mis hijos les encanta el momento en el que pierdo.

Por Luis Martínez

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